Estamos hechos de palabras.



Estamos hechos de palabras.
Mauro Cruz Martínez
Psicoanalista


Estamos hechos de palabras. Cuando asumimos que yo soy yo, asumimos sin saberlo la alteridad radical que nos precede y nos habita. Alteridad de la que tendremos que hacernos cargo, y que no deja de expresarse en chistes y lapsus, pero también en sueños y síntomas.
Es tal la fuerza de las palabras que sólo mediante ellas nos apropiamos del cuerpo, construimos el mundo y nombramos los avatares con los otros, aquellos a quienes denominamos nuestros semejantes.
Cuando la palabra falta disloca la existencia y nos arroja fuera del mundo. Pasa así cuando las palabras muestras sus alcances y, en simultáneo, evidencian lo innombrable. Ser huérfano(a), ser viuda(o), pero no así cuando los hijos mueren. Ahí el dolor nos arroja al vacío, hace falta tejer con palabras en rededor, en un esfuerzo inconmensurable por resistir a aquello mismo imposible de nombrar.
Baste recordar la larga cadena de palabras para resistir y afrontar la desaparición de 43 jóvenes. Protestas, discursos, dichos,  canciones, oraciones, palabras de aliento, palabras y más palabras. Palabras que liberan acciones, palabras que dan fuerza, palabras que hacen frente a la normalización y resignaciones absurdas.
Cuando un sujeto protesta da cuenta del valor de sus palabras, tanto en su presencia como en su ausencia. Mujeres consignando sus derechos, padres preocupados por el acceso a la palabra de su hijo. Son estos ejemplos claros de que no existe psicología individual, toda psicología, nos dirá Freud, es colectiva, trata de los lazos, de los pueblos. Y en ese tratamiento se trata de palabras.
De ahí que la labor de los psicólogos no debe circunscribirse de ninguna manera a acallar las palabras en procesos de adaptación, normalización, a promover individualismos, a conformarse con efectos catárticos, a no reconocer sus posturas políticas, y problematizar sus posturas diagnósticas. Puesto que las palabras siempre resistirán a estos encadenamientos y serán el sostén de nuestra existencia.   

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